“Domestica pronto tu mente y será tu mayor aliada.”
Cuando somos personas altamente sensibles, nuestra mente puede convertirse en un lugar maravilloso… o en un espacio agotador. Pensamos mucho, sentimos mucho, analizamos todo, le damos vueltas a lo que pasó, a lo que podría pasar y a lo que creemos que los demás piensan de nosotros.
No es que tengamos una mente “en contra”. Es que tenemos una mente potente, profunda y muy activa. Y si no aprendemos a gestionarla, acaba gestionándonos ella a nosotros.
Ser PAS significa tener una gran capacidad de procesamiento emocional y sensorial. Pero también implica mayor tendencia a la sobrecarga mental, a la autoexigencia, a la rumiación y a la anticipación negativa. Por eso, educar la mente no es un lujo: es autocuidado emocional básico.
Domesticar la mente no significa reprimir pensamientos ni obligarnos a ser positivos. Significa aprender a:
Observar lo que pensamos sin creernos todo
Poner límites al diálogo interno crítico
Regular la atención cuando se va al miedo o al “y si…”
Elegir en qué pensamientos queremos quedarnos
En psicología, esto tiene mucho que ver con la regulación emocional y la atención consciente. La práctica del mindfulness, por ejemplo, ayuda a entrenar la capacidad de volver al presente cuando la mente se dispara. Puedes ampliar sobre esto en recursos como los de Mindful.org, donde se explica cómo funciona la atención plena en el cerebro.
Puedes acceder a los siguientes recursos relacionados con esta técnica y a audios de relajación y visualizaciones:
- Curso online gratuito de Palouse Mindfulness: MBSR online (gratis)
Curso online gratuito de MiCursoMindfulness
- Audios de Medita by Emocionalízate:
*Medita by Emocionalízate *introducción a la respiración *iniciación a la relajación
También es clave revisar nuestras creencias. Muchas PAS han crecido siendo “la responsable”, “la que se adapta”, “la que no molesta”. Eso genera pensamientos automáticos como:
“Tengo que hacerlo perfecto”
“No debería sentirme así”
“Si digo que no, decepcionaré”
Cuestionar estos pensamientos es empezar a domesticar la mente.
Pequeñas pautas para empezar hoy
1️⃣ Pon nombre a tu mente exigente
Cuando aparezca la voz crítica, en lugar de decir “soy un desastre”, di:
👉 “Mi mente exigente está hablando”. Eso crea distancia.
2️⃣ Límite de tiempo para pensar un problema
Dale 15 minutos. Escribes, reflexionas… y luego cambias de actividad. La mente también necesita límites.
3️⃣ Regula la entrada de estímulos
Menos redes, menos noticias, menos ruido. Una mente PAS saturada es una mente más ansiosa.
4️⃣ Entrena la autocompasión
Háblate como hablarías a alguien que quieres. Este enfoque está muy bien explicado en libros como:
📚 “Sé amable contigo mismo” – Kristin Neff (consíguelo en Amazon haciendo clic aquí). La reconocida psicóloga Kristin Neff presenta una guía detallada para aprender a ser más compasivos con nosotros mismos y lograr nuestros sueños.
Otro libro muy útil para entender la relación con nuestros pensamientos es
📚 “El cerebro del niño explicado a los padres” – Álvaro Bilbao, que ayuda a comprender cómo se forman nuestros patrones mentales desde la infancia y cómo ayudar a nuestros hijos a desarrollar habilidades intelectuales, emocionales y comportamentables saludables (consíguelo en Amazon haciendo clic aquí).
Domesticar tu mente es un proceso. No se consigue en una semana. Pero cada vez que eliges no machacarte, no anticipar catástrofes o no exigirte lo imposible, estás entrenando a tu mente para estar a tu favor y no en tu contra.
Si sientes que tu mente te desborda, te acompaño a trabajarla con herramientas psicológicas adaptadas a ti y a tu sensibilidad.
Puedes empezar descargando la Guía PAS “Tu sensibilidad, tu superpoder” o reservar una sesión online inicial:
- Guía PAS.
- Sesión online inicial (gratuita).
✨ Tu mente puede ser tu hogar, no tu cárcel.
Deseo que estos recursos te sirvan en tu día a día y esta reflexión te ayude a parar, pensar y mejorar tu bienestar. ¡Priorízate y cuídate siempre, por favor!
Con todo mi aprecio y amor, abrazos, Jenny,