Nada ni nadie es tan importante, ni tan urgente como tú misma/o

¿Cuántas veces has dejado tus necesidades para después?

Hay momentos en la vida en los que todo parece urgente: los mensajes, las tareas, las expectativas de los demás. Pero, ¿y tú? ¿Dónde quedas tú en esa lista de prioridades?

Las personas altamente sensibles tenemos una tendencia natural a cuidar, acompañar y sostener a los demás. Lo hacemos porque empatizamos profundamente… pero muchas veces nos perdemos en el proceso.

Solemos dar mucho de nosotros mismos. Nos implicamos, cuidamos, escuchamos… y a menudo nos dejamos para el final. Pero cuando vivimos siempre pendientes de lo externo, nuestra energía se desgasta y nuestra esencia se diluye.

Con los años, he aprendido que no hay que esperar a tocar fondo para darse cuenta de algo tan simple y tan profundo: tú eres tu propia prioridad. No porque los demás no importen, sino porque sin ti, sin tu bienestar, nada fluye de verdad.

He aprendido —a base de agotamiento y silencios— que nadie va a cuidar de ti si no lo haces tú primero. Y no, no es egoísmo. Es salud emocional, es coherencia, es amor propio. 🌿

Algunas pautas que a mí me sirven son las siguientes:

  • STOP! Establece pausas a lo largo del día para descansar (5-10 minutos de parada).
  • Respira profundamente: simplemente parar y respirar de forma profunda y consciente nos calma la mente y la sensación de estrés.
  • Menos es más. Reduce el número de responsabilidades y obligaciones (todo lo que puedas).
  • Prioriza esas obligaciones por orden de importancia (estar con tu familia, entregar un informe del trabajo, contestar un WhatsApp…). No todo tiene que hacerse inmediatamente.
  • Haz una sola cosa a la vez. Pon tu foco y atención a lo que decidas hacer en ese momento (una tarea, descansar, contestar a una amiga, a tus hijos/as, etc.). Así evitas la dispersión, la sensación de estar desbordada y previenes el estrés y la ansiedad.
  • No, es no. Di no a todo aquello que no te aporte bienestar, a lo que no desees hacer realmente. Deja de hacer las cosas por compromiso, por miedo a la reacción de los demás o por querer agradar, complacer y contentar a todos.
  • ¿Realmente quiero y tengo que hacerlo? Acostúmbrate a preguntarte a ti misma/o qué es lo que quieres antes de decidir cualquier cosa, en lugar de responder automáticamente sí, a todo y a todos. Los límites son necesarios.
  • Sigue tu propio ritmo: aunque el mundo esté acelerado y vaya a mil revoluciones, no quiere decir que sea lo más saludable. Descubre tu propio ritmo, ese en el que no sientes presión, ni angustia y respétalo sin sentirte culpable.
  • «Cítate». Prepara momentos especiales de desconexión del mundo y de conexión a solas contigo misma/o, tan necesarios en nuestro caso PAS.
  • Hazte bonito tu tiempo y entornoRodéate de aquello que te nutra, cosas, personas lugares, etc. Y pide apoyo y ayuda a otros, eso que tanto nos cuesta.
  • Sé selectivo/a: no todo vale.

Ser altamente sensible implica vivir con intensidad: percibes más, sientes más, piensas más. Pero eso no significa que tengas que estar disponible para todos, todo el tiempo.

Tu energía es un recurso valioso y merece ser protegida.

Ser PAS no es una carga, es un don. Nos permite percibir la belleza en los detalles, conectar profundamente y vivir con autenticidad. Pero para sostener esa sensibilidad, necesitamos espacios de descanso, silencio y reconexión. 🌿

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También puedes echar un vistazo al libro Personas altamente sensibles (Guía esencial para PAS) de Pablo Villagrán, un autor español especializado en alta sensibilidad que ofrece un manual actualizado y avalado por la asociación de profesionales de la Alta Sensibilidad, sobre cómo vivir este rasgo. [Consíguelo haciendo clic aquí].

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✨ No lo olvides: nada ni nadie es tan importante, ni tan urgente como tú misma/o.
El mundo puede esperar. Tu bienestar, no.

PD: también tienes el libro «El don de la sensibilidad» de Elaine Aron, psicoterapeuta y PAS pionera en investigar la alta sensibilidad en los años 80 y 90. [Consíguelo haciendo clic aquí].

"Nada ni nadie es tan importante, ni tan urgente como tú misma/o"

Hombre con rasgos europeos y mujer con rasgos afroamericanos, de mediana edad (45-50 años), ríen y toman café sentados en una terraza de alguna cafetería, de una ciudad.

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