Sigue a tu ritmo, pero sigue siempre hacia adelante

Sigue a tu ritmo, pero sigue siempre hacia adelante.

Durante años fui de esas personas que no sabían parar. Me implicaba en todo: trabajo, proyectos, amistades…

Siempre había algo más que hacer, alguien más a quien ayudar, una tarea más que terminar antes de dormir.

Dormía apenas cuatro o cinco horas de lunes a jueves, creyendo que podía con todo, que el cansancio era parte del “buen hacer”.

Hasta que el cuerpo dijo basta.
El hipotiroidismo me obligó a frenar, y con él aprendí la lección más valiosa: no se puede vivir siempre a contrarreloj.

Mi abuelo Juan, nacido en Alpandeire (un pequeño pueblo de Ronda), solía decir una frase que con los años cobró todo su sentido:

“La prisa, ¡mata!”

Y tenía razón. Nos mata literalmente cuando corremos sin mirar, cuando conducimos con prisa, cuando vivimos aceleradas.

Y también nos mata por dentro: la conciencia, la salud, la calma.

Como personas altamente sensibles, somos especialmente vulnerables a esa velocidad externa. Sentimos tanto y tan profundo, que el exceso de actividad o ruido nos agota hasta el alma. Necesitamos ritmos más lentos, tiempos más humanos, espacios donde respirar.

Por eso hoy defiendo la importancia de avanzar sin prisa, con calma y presencia. Ya no quiero seguir el ritmo frenético de una sociedad que confunde productividad con valor personal.

Y además, aunque te pares, descanses y te tomes tu tiempo, sigue siempre hacia adelante. No te ancles al pasado. Si miras atrás, que sea para ver todo lo que has aprendido y avanzado en tu vida.

Si tú también sientes que vas en piloto automático, te invito a leer mi guía gratuita Tu sensibilidad, tu superpoder. Te ayudará a reconocerte como persona altamente sensible y a entender por qué tu cuerpo y tu mente te piden otro ritmo.

Y si quieres explorar cómo encontrar tu propio equilibrio, puedes reservar tu sesión online inicial gratuita conmigo. Juntas/os veremos cómo construir un camino más amable contigo, donde puedas avanzar sin agotarte.

Si te apetece una lectura complementaria sobre la importancia de desacelerar, te recomiendo La lentitud de Milan Kundera, un pequeño libro que invita a reconciliarse con el tiempo y el placer de ir despacio. [Libro La lentitud, Milán Kundera. Consíguelo en Amazon].

✨ Recuerda: avanzar no es correr.
Sigue a tu ritmo… pero sigue siempre hacia adelante. 🌿

PD.: puedes leer otros artículos del blog, como Nada ni nadie es tan importante, ni tan urgente como tú misma/o,  para tener pautas de cómo hacerlo.

Sigue a tu ritmo, pero sigue siempre hacia adelante.

Mujer con gesto de manos haciendo Namasté y ojos cerrado con expresión de calma, paz, serenidad y sonrisa.

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