Antes de descubrir que soy PAS (altamente sensible) vivía escondida.
Pensaba que la forma de pensar y sentir que tengo no era normal y me hacía ser débil porque me afectaban muchas cosas tanto buenas como las negativas.
Por ejemplo, no soportaba ver injusticias, en la TV y a mi alrededor. No me gustaba (ni me gusta) que nadie falte al respeto a otra persona, las discusiones y las situaciones tensas. Detesto la violencia.
O ver a animales abandonados o maltratados. Lo vivía con mucha intensidad, profundidad y dolor.
Además, creí que lo que me pasaba era algo raro, malo y que era yo la que tenía el problema. La gente no me entendía, no encajaba. Eso me llevó a esconderme y a no mostrarme como era.
Muchas veces quería ser otra persona, más normal, como el resto para encajar.
Pensaba que era una exagerada, que estaba equivocada e invalidaba lo que sentía y pensaba.
No me creía con el derecho a enfadarme con lo que me molestaba o perjudicaba, ni a poner límites. Siempre cedía dando más valor a los demás.
Cuando descubrí la alta sensibilidad y me di cuenta que así era yo y que eso tenía un nombre y unas características. Comprendí que no estaba sola, que no era la única y que es un rasgo que tiene tanto unas dificultades como unas habilidades que podemos emplear a nuestro favor.
La capacidad de observación, analizar, percibir las emociones de otras personas, ponerte en el lugar de los demás y entender qué les pasa, fijarte en detalles sutiles, tener desarrollada la metacognición (la conciencia de ti misma/o, de tus procesos internos), la creatividad...
Al empezar a investigar y a investigarme siendo PAS, entendí que todas estas características podían jugar a mi favor y sacarles partido en mi día a día y para desarrollar mi propósito.
Por ejemplo, antes de saber que era PAS no hacía caso a esa intuición que nos dice que algo o alguien no es conveniente. Justificaba y minimizaba el comportamiento negativo que tenían otras personas hacia mí y no ponía límites. Eso me llevaba a estar en situaciones y con personas dañinas, que me perjudicaban.
Cuando entendí que esa intuición era la información a la que tenía que hacer caso y valorar el resto de hechos, se convirtió en mi guía. Eso, escuchar mi intuición y poner límites, dejar de minimizar y justificar los comportamientos negativos de otras personas.
Por eso me da rabia cuando, en nuestra cultura y sociedad occidental, las emociones y la sensibilidad se asocian a debilidad, a ser débiles.
En absoluto. Tu sensibilidad te permite maravillas como el disfrutar con el arte o una puesta de sol, conectarte con la naturaleza y los animales, ser más solidario/a, ser más consciente de ti y del mundo, tener relaciones más profundas y honestas con los demás; y tantas otras ventajas para vivir una vida más plena y feliz.
Con todo esto quiero decirte que no te avergüences por ser sensible, ni dejes que nadie te minimice, ni invalide lo que sientes, ni te etiquete como débil o demasiado intenso/a.
Simplemente eres así. Sientes así y piensas así, aunque no te comprendan.
Convierte tu sensibilidad en tu guía, tu brújula y ya verás como todo cambia.
Te propongo lo siguiente:
- Escúchate siempre y pregúntate qué es lo que quieres y necesitas, antes de decidir.
- Ponte en primer lugar, dedícate tiempo y haz aquello que te de bienestar.
- Deja de complacer a todo el mundo y dedicar todo tu tiempo a otras personas.
- Pon límites y di NO, es tu derecho y algo muy necesario en tu vida.
- Distánciate de aquello y aquellas personas que no te apoyen, respeten o te dañen.
- Deja de responsabilizarte de los problemas de los demás y querer solucionarlo todo.
- No justifiques ni minimices las malas acciones de los demás hacia ti u otras personas.
- Deja de sentirte culpable por no ser la persona que los demás quieren que seas.
Espero que mi historia y lo que te cuento te sirvan para entenderte más, hacer pequeños cambios en tu vida o simplemente, para sentirte más acompañado/a.
Te mando un abrazo muy fuerte, no estás solo/a (aunque a veces lo sientas así). Si te apetece, puedes dejarme un comentario y compartir cómo vives tú, tu sensibilidad.
Gracias por permitirte ser como eres,
Jenny.
PD: te dejo aquí la web de la asociación PAS España que es donde descubrí que soy PAS y que tiene artículos de interés sobre la alta sensibilidad y las últimas investigaciones que hay:
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