Siendo PAS (Persona Altamente Sensible), vivir desalineadas, sin un propósito y sin estar conectada a ti, duele.
Duele, que no tenga sentido, ni un impacto positivo y humano en tu entorno lo que hacemos.
Y ser sin saber realmente quien eres, nos desconecta.
Nos desconecta de nuestra alma y de nosotros/as mismos/as.
Esta reflexión me llega en un momento en el que, a pesar de sentirme alineada con lo que estoy haciendo y quiero hacer y ser, hay una parte de mí que me sigue gritando.
Una parte que quiere ser escuchada aún más. Una parte que sigue escondida, oculta, olvidada. Una parte que tengo que ver y darle el derecho a existir, ser y estar. Una parte de mí que quiere emerger y que espera su momento para florecer.
Y que ha esperado pacientemente todo este tiempo y ya no puede más.
Sigue esperando a que me deshaga de miedos, cadenas y máscaras.
Y sin duda, ese momento llegará…
Ese grito ahogado es el grito de mi alma que me pide que transite el puente que nos une y que igualmente, sigue esperando el momento en el que lo haga.
Aquí la reflexión completa con mi deseo de que también vosotros/as, tendáis los puentes que os unen a vuestras ALMAS…
Tendamos puentes hacia nuestra alma.
Se nos pasa toda una vida hasta que conectamos y escuchamos a nuestra ALMA.
Siendo y haciendo algo que no somos y que no queremos.
Muchas veces, lo que somos y creemos ser no son más que máscaras y capas que nos hemos ido poniendo. Que hemos aprendido. Que hemos dejado que se nos ponga. Igual que lo que hacemos.
Aquello que nuestro entorno cree que es lo correcto. Lo que la sociedad nos dice que tenemos que hacer para ser felices.
Se nos ha dado impuesto: costumbres, creencias, obligaciones, identidades..., heredadas generaciones tras generaciones.
Todo esto, ha tapado lo que realmente somos y queremos. Ha silenciado nuestra ALMA.
Nos ha desconectado de ella. Nos ha alejado de la luz y el oro que realmente somos y está en nuestro interior.
Se nos ha cubierto de una capa de barro, de pura mierda que tenemos que limpiar para volver a ella: al oro y a la luz de nuestras ALMAS.
A volver a conectar con ella y a escucharla. En nuestro interior, (donde habita y duerme nuestra alma), se encuentran todas las respuestas, la verdad, nuestra verdad.
Se halla nuestro camino hacia la plenitud, la felicidad.
Sin embargo, hemos aprendido a disfrazarla y a disfrazarnos, creyendo que todo está fuera de nosotros.
Que las respuestas y la plenitud están en atarnos a cosas, necesitando cada vez más del exterior para «llenarnos» pero seguir sintiéndonos vacíos.
El alma no se siente, no se escucha ni se llena llenándola y llenándonos de cosas.
El alma se escucha, se conecta y se ensancha cuando la llenamos de valores, sentimientos, emociones:
GRATITUD, TERNURA, AMOR, COMPRENSIÓN, CALMA, RESPETO, BONDAD, PAZ, ATENCIÓN…
Y ésto solo lo podemos hacer haciendo nuestro «viaje interior».
Escucharnos a nosotros/as mismos/as, dejar el ruido exterior, darnos todo aquello que nos hace bien…
Escuchándonos a nosotros/as mismos/as, escuchamos a nuestra alma.
¿Cómo me siento?
¿Por qué me siento así?
¿Qué me pasa?
¿Qué me duele?
¿Qué me daña?
¿Qué no me satisface?
¿Qué no quiero?
¿Qué quiero realmente?
¿Qué me sana?
¿Qué me satisface?
¿Qué me ayuda?
¿Qué me motiva?
Y me preguntarás, ¿pero como distinguir si quien habla es mi ALMA?
Si la respuesta viene de fuera, de «lo de siempre», la sentirás como una obligación, como algo forzado, cómo un «debería»
Cuando es tu ALMA la que habla, sientes un fuego en tu interior. Una emoción intensa. El corazón se te acelera. Te hace sentir vivo/a. Sientes una mezcla de emociones: alegría, entusiasmo, vértigo…
Y si das el salto hacia lo que dice tu alma, que es lo que realmente quieres; sientes una profunda alineación contigo mismo/a.
Sientes coherencia, plenitud.
A veces, el coste de seguir «la llamada de tu ALMA» es alto.
Dejar atrás todo lo conocido, «lo de siempre», la inercia, rutina. Ideas, costumbres, lugares, personas…
Y exponerte a miradas, juicios y etiquetas por salirte del camino «normal, convencional y preestablecido».
Si eliges el camino de volver a tu raíz, a tu origen. De volver a ti y a tu ALMA, el precio es alto. A veces, soledad e incomprensión. Pero la satisfacción es mucho mayor. Te habrás conectado a tu ALMA y a ti mismo/a.
¿Qué eliges, seguir como estás o viajar a tu interior y escuchar a tu ALMA?
SOLO TÚ ELIGES…
«La sensibilidad nos une, el alma también». Jenny.